La LLorona

26.08.2014 18:36

La LLorona

 

 

Las diferentes leyendas chilenas sobre la Llorona van desde algunas versiones muy semejantes a la mexicana hasta otras muy particulares del folclor chileno. 
 
Las chilenas definen al espectro como el espíritu de una mujer que busca a su hijo, de manera que se la caracteriza como un espectro con una relación especial con la muerte.
 
En cualquier caso, se trata de una mujer que estaba celosa de sus dos hijos porque el marido compartía más tiempo con ellos. La mujer resiente esto profundamente, por lo que arroja a sus dos hijos en un río y los ahoga. 
 
Cuando el esposo llega a casa y pregunta por los niños, ella le oculta la verdad, pero él se da cuenta de que en el río hay dos niños ahogados. El hombre, presa del dolor, mata a la esposa, cuyo espíritu se queda errante en busca de sus hijos.
 
La Pucullén
 
En la versión distintiva de la tradición chilena, la Llorona se llama la Pucullén (de cullen, lágrima, y pu, plural).8 Se dice que llora eternamente porque le quitaron a su hijo de sus brazos a muy corta edad. 
 
Es una presencia fantasmal vestida de blanco, a la que sólo puede ver la gente que está cercana a la muerte, algunas personas con habilidades especiales (como las Machis o los Calcus) y los animales que tienen los sentidos más agudos, entre ellos los perros, que lanzan lastimeros aullidos cuando perciben su presencia.
 
La Pucullén es una guía de los muertos, que indica con sus pasos y llantos el camino que debe recorrer el muerto para dirigirse desde su morada terrenal hacia el más allá. 
 
Se dice que llora como plañidera por todos los familiares del difunto, para que todos ellos se consuelen pronto de la pérdida; además, evita que el espíritu del muerto decida acudir a penarlos, disconforme con las pocas lágrimas y manifestaciones de pesar de sus parientes. 
 
Algunos cuentan que si uno se frota los ojos con lágrimas de perro, podrá verla; pero si el corazón del que observa no es firme, la imagen será espantosa.
 
Con sus abundantes lágrimas, que forman un charco cristalino, la Pucullén señala el sitio preciso en el campo santo donde debe abrirse la fosa para depositar el féretro. Se dice que si esto sucede, debe utilizarse toda la tierra necesaria para cubrir por completo el féretro, pues en caso contrario antes de un año morirá un familiar del difunto. Como castigo por el descuido que la llevó a perder a sus hijos, roba los hijos de otras madres, confundiéndolos con los de ella
 
La Llorona del puente de San Carlos
 
Según otra versión, los hechos sucedieron en el puente Lingue, en Litueche. 
 
Era un día de lluvia torrencial y el puente tenía mucha corriente, siendo muy peligrosa. 
 
Un señor que observaba lo que pasaba vio a una mujer con un bebé en los brazos. 
 
Ella, muy afligida por la lluvia, se apoyó en el palo del puente, gritó y gritó, confundiéndose sus gritos con los llantos del niño. 
 
Después, el bebe desapareció entre las aguas y la mujer se lanzó al agua, donde murió ahogada sin llegar a encontrar a su bebé. 
 
Desde entonces, cada vez que llueve se escucha llorar de forma inconsolable a la mujer. Sólo cuando encuentre a su hijo cesará su llanto.
 
La Llorona y el Diablo
 
En Valparaíso se dice que la Llorona fue una mujer que se casó con el Diablo. 
 
Esta mujer se enamoró de él pensando que era un hombre bueno, sin saber quién era en realidad. 
 
Un día, el Diablo llegó más temprano de lo normal a su casa y la mujer aún no tenía preparada la comida. 
 
Salió a comprar para cocinar, pero el Diablo no aguantó más y tuvo que matar a sus hijos. Cuando volvió la mujer, desconsolada lloraba por sus hijos todas las noches. 
 
Un día, el Diablo se cansó de sus llantos continuos. La amarró a la cama con unas cadenas y le enterró una estaca en el corazón. 
 
Desde ese momento, la Llorona recorre las calles de toda la región arrastrando sus cadenas y llorando por sus hijos perdidos.