Mitos y Leyendas de la zona Austral

 

La zona Austral de Chile ha heredado la mitología de los pueblos más australes de Chile (los aonikenk, kawésqar, selknam y yagán), con mitos como el Gualicho, Ayayema, Temáukel, Watauinewa, Habshi, El-lal y el origen de la planta de Calafate, entre otros.

Mitos y Leyendas de la zona Austral de Chile

Ayayema, Mitos y Leyendas de la zona Austral de Chile, Mitos y leyendas chilenas

27.08.2014 17:54

Ayayema, es uno de los espíritus principales de la mitología Alacalufe.

 
 
 
 
 
 
Ayayema dispone de las fuerzas naturales y en particular, del terrible viento del noroeste; y es caracterizado como un quebrantador del orden natural (hacedor de Caos), lo que trae como consecuencia que también pueda ser causante de las desgracias que sucedan dentro de la comunidad Alacalufe.
 
 
Aunque su influencia es solo como una intervención perturbadora de la normalidad, y no es descrita propiamente tal com una deidad con un origen maligno, o un producto de un castigo por una mala acción; el sincretismo creado por la influencia de la religión cristiana lo ha demonizado y caracterizado actualmente como un espíritu del mal que solo busca el sufrimiento.
 
Se dice que las enfermedades y accidentes son producidos por sus persecuciones asiduas y personales de este espíritu. Ayayema entraría a los campamentos cuando sus moradores están dormidos, con el objetivo de tomar posesión de las personas, o de imponer su presencia maléfica y el miedo en los sueños o en las enfermedades, la caza infructuosa, etc.
 
Cuando llega Ayayema, es preciso cambiar de campamento, y emigrar, aunque ello no implica siempre un cambio de bahía o de playa, sino, simplemente que hay que establecer un poco más lejos. Su presencia se detectaría a sentir olor a podredumbre (olor a descomposición y humedad), ya que Ayayema tendría y exhalaría ese olor. Así, si de una choza de un campamento se empieza a desprender ciertas emanaciones, éste es considerado un mal signo y denota la visita del Ayayema.

El Gualicho, Mitos y Leyendas de la zona Austral de Chile, Mitos y leyendas chilenas

27.08.2014 17:49

 

El Gualicho

 
 
 
 

 

Leyenda
 
 
 
Según cuenta la leyenda, el Gualicho sería un espíritu maligno que se caracteriza por provocar daños y enfermedades. Los viejos tehuelches septentrionales ( los guenakenk ) decían que el Gualicho habría nacido en las tierras de Tandil. Desde este lugar el Gualicho habría extendido su dominio por la Patagonia, habitando en las cuevas existentes en el accidentado terreno le servía de morada.
Se dice que es un espíritu fuerte, y nada escapa a su aguda vigilancia ni a su gran poder; presentando una malignidad que tiene matices que van de la más cruel maldad destructora, o hasta solo la traviesa picardía, utilizando los sentimientos de las personas. 
 
 
Por ello el Gualicho podría presentarse bajo distintos aspectos, ya sea en forma agresiva, engañosa o a través del amor. Agresiva, por ejemplo, cuando se produce una disputa violenta en lo mejor de una fiesta, sin motivo aparente, generalmente impulsada por efectos del alcohol o al recordar de pronto alguna vieja y al parecer olvidada rencilla que ya se creía superada. Engañosa, cuando se cae en una trampa natural: una barranca, un río, un pantano, una herida provocada por descuido, una espina que se encona, etc., pero el más difícil de superar es el engualichamiento del amor y este mal es provocado casi siempre a pedido de alguien.
 

Protección

Si uno no quiere sufrir el poder del Gualicho se dice que se le deben rendir tributos para aplacar su espíritu. Ejemplo de ello es que los caminos donde dominaría el Gualicho, deben ser transitados con respeto y silencio; y al borde de la senda, en el "árbol del Gualicho", han de hacerse ofrendas: trapitos y bolsitas con llancas (piedras pequeñas) que se obtienen rasgando los propios vestidos, matras y ponchos. Igualmente se le debe mantener respeto al Gualicho mediante acciones tales como no cantar durante la noche, no usar sombrero dentro del rancho etc.
 
Las ofrendas y reverencias llegaban a rituales y sacrificios: danzas de sanación, neutralización de toda confrontación entre bandas adversarias, matanza ceremonial de algunos animales; todo ello dentro del área de la maligna influencia. Y observar un respetuoso silencio al transitar por esas cercanías.3
 
También se dice que para ahuyentar o mantener alejado a este espíritu, se debe montar a caballo y con todos los pertrechos, arremetiendo contra el espíritu invisible; realizando gritos y movimientos amenazantes, hasta que el jinete sienta que ha borrado sus flaquezas y ha vencido al espíritu maligno. Otra forma de mantenerlo alejado sería llevando como protección algún amuleto fabricado por las machis.

 

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