Leyendas de la Zona Central de Chile

 

La zona central, urbana y rural, no está ajena a los mitos y leyendas. La vida campestre y las largas noches han ayudado a la creación de mágicas historias y seres míticos. La oralidad en reiteradas ocasiones ha cambiado la versión original, pero siguen representando la tradición chilena.

 

 

Mitos y Leyendas de la Zona Central de Chile

La Rubia de Kennedy y La Calchona - (Santiago)

26.08.2014 19:33
 

La rubia de Kennedy (Santiago)

 
 
 
La Avenida Kennedy es una transitada calle de Santiago de Chile, la capital del país. 
 
Esta leyenda nace por el año 1979. Se trata de una mujer joven y hermosa (en la foto), con cabello rubio y tez blanca, vestida con un abrigo largo de piel y color blanco, que hace autostop o "dedo" a los automovilistas que pasan por Kennedy en la noche, entre las intersecciones de Américo Vespucio y Gerónimo de Alderete.
 
Se dice que se acerca a los vehículos o taxis y les solicita acercarla a un supermercado cercano; cuando acceden, se sube en el asiento trasero; cuando el vehículo ha recorrido aproximadamente un par de kilómetros, se le escucha a la bella mujer, suavemente, decir: "Por favor, no corra... Más despacio, más despacio".
 
Cuando el conductor mira por el espejo retrovisor, la bella muchacha ha desaparecido, sin posibilidad alguna de haberse bajado del vehículo en marcha.
 
 
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La Calchona

 
 
 
 
 
La leyenda dice que la Calchona originalmente fue una bruja que tenía un marido y dos hijos pequeños; teniendo su hogar en un campo de la zona central de Chile. Sin embargo, su familia no sabía la verdad sobre que ella practicaba la brujería. En su hogar ella escondía varios frascos que contenían unos mágicos ungüentos (cremas), que al aplicarlas sobre una persona, permitían transformar un ser humano en el animal que eligiese.
 
 
  Se dice que todas las noches usaba su poder para que su marido e hijos no se despertasen en toda la noche, y por razones que se desconocen, la Calchona posteriormente realizaba el extraño rito de colocarse los mágicos ungüentos para transformarse en una gran oveja negra y salir a pasear por los campos hasta la madrugada; y recobrando su forma humana al volver a aplicarse sus ungüentos.
 
Pero sucedió que un día que se le olvidó realizar el hechizo para hacer dormir; y debido a ello sus hijos la vieron transformarse. Al ver la asombrosa transformación, ellos queriendo imitar a su madre se pusieron los ungüentos, transformándose en zorritos. Pero luego de realizada la transformación se dieron cuenta que no sabían como volver a ser niños, y por ello convertidos en estos animalitos se pusieron a llorar amargamente. Producto de los llantos, el padre también se despertó, pero su sorpresa fue enorme al no encontrar a su esposa e hijos; y ver en su lugar solamente a aquellos pequeños animales.
 
Producto del amor a sus hijos y las historias que había escuchado sobre los ungüentos que utilizaban las brujas, logró imaginarse que aquellos frascos pudieran contener algún tipo de ungüento mágico y que aquellos zorritos eran posiblemente su familia. Así decidió probar aquellos ungüentos en los zorritos, los cuales inmediatamente se transformaron nuevamente en niños. Luego los niños le contaron que era su madre la dueña de los ungüentos. El padre asustado y para evitar que les volviera a ocurrir lo mismo a sus hijos, decidió tirar el ungüento en las aguas de un río y alejarse todos de la casa.
 
Posteriormente al regresar la Calchona a su casa, y aun estando convertida en una oveja negra, al ver que no estaba su marido e hijos, asustada comenzó a buscar sus ungüentos por toda la casa y sus alrededores; encontrando solamente los frascos casi vacíos. Así ella muy afligida, trato de utilizar los restos de ungüento para transformarse nuevamente en ser humano; pero sólo le alcanzó para transformar sus manos, rostro y cabello a su forma humana. Quedando para siempre convertida en ese animal mitológico.
 
 
  Por eso, cuando en las noches los campesinos sienten balar una oveja que vaga sola por los campos, ellos saben que se trataría de la mítica calchona; y como tradición se acostumbraría dejarle un plato con comida para que se alimente, ya que se dice que la calchona es totalmente inofensiva y estaría arrepentida de sus antiguos actos de brujería...
La Calchona
 
 
 
 
 
La leyenda dice que la Calchona originalmente fue una bruja que tenía un marido y dos hijos pequeños; teniendo su hogar en un campo de la zona central de Chile. Sin embargo, su familia no sabía la verdad sobre que ella practicaba la brujería. En su hogar ella escondía varios frascos que contenían unos mágicos ungüentos (cremas), que al aplicarlas sobre una persona, permitían transformar un ser humano en el animal que eligiese.
 
 
  Se dice que todas las noches usaba su poder para que su marido e hijos no se despertasen en toda la noche, y por razones que se desconocen, la Calchona posteriormente realizaba el extraño rito de colocarse los mágicos ungüentos para transformarse en una gran oveja negra y salir a pasear por los campos hasta la madrugada; y recobrando su forma humana al volver a aplicarse sus ungüentos.
 
Pero sucedió que un día que se le olvidó realizar el hechizo para hacer dormir; y debido a ello sus hijos la vieron transformarse. Al ver la asombrosa transformación, ellos queriendo imitar a su madre se pusieron los ungüentos, transformándose en zorritos. Pero luego de realizada la transformación se dieron cuenta que no sabían como volver a ser niños, y por ello convertidos en estos animalitos se pusieron a llorar amargamente. Producto de los llantos, el padre también se despertó, pero su sorpresa fue enorme al no encontrar a su esposa e hijos; y ver en su lugar solamente a aquellos pequeños animales.
 
Producto del amor a sus hijos y las historias que había escuchado sobre los ungüentos que utilizaban las brujas, logró imaginarse que aquellos frascos pudieran contener algún tipo de ungüento mágico y que aquellos zorritos eran posiblemente su familia. Así decidió probar aquellos ungüentos en los zorritos, los cuales inmediatamente se transformaron nuevamente en niños. Luego los niños le contaron que era su madre la dueña de los ungüentos. El padre asustado y para evitar que les volviera a ocurrir lo mismo a sus hijos, decidió tirar el ungüento en las aguas de un río y alejarse todos de la casa.
 
Posteriormente al regresar la Calchona a su casa, y aun estando convertida en una oveja negra, al ver que no estaba su marido e hijos, asustada comenzó a buscar sus ungüentos por toda la casa y sus alrededores; encontrando solamente los frascos casi vacíos. Así ella muy afligida, trato de utilizar los restos de ungüento para transformarse nuevamente en ser humano; pero sólo le alcanzó para transformar sus manos, rostro y cabello a su forma humana. Quedando para siempre convertida en ese animal mitológico.
 
 
  Por eso, cuando en las noches los campesinos sienten balar una oveja que vaga sola por los campos, ellos saben que se trataría de la mítica calchona; y como tradición se acostumbraría dejarle un plato con comida para que se alimente, ya que se dice que la calchona es totalmente inofensiva y estaría arrepentida de sus antiguos actos de brujería 
 
 
Leer más: http://mitos-y-leyendas-de-chile.webnode.cl/leyendas-de-la-zona-central-de-chile/newscbm_149129/8/
 
 

La campana de Rere

26.08.2014 19:27

 

La campana de Rere

 

 

 

Las campanas de Rere es una leyenda chilena sobre la localidad de Rere, ubicada en la Región del Biobío de Chile.
 
Las campanas provendrían de un antiguo templo del pueblo de Rere, que resultó destruido luego de un fuerte terremoto (la parroquia del lugar se levantó en 1927, pero quedó destruida por el terremoto de 1960, por lo que se reconstruyó en otro lugar relativamente cerca a su antigua ubicación). Se dice que estas campanas pudieron hacerse gracias a las donaciones de diferentes personas, quienes entregaron para sus fabricaciones joyas, monedas de oro, plata, cobre, bronce y otros metales. La aleación de todos ellos les dio un maravilloso tañido, e hizo que las hermosa campanas se escucharan a muchos kilómetros de distancia.
 
Leyenda
Sucedió que, en una ocasión, se quiso llevar las campanas de Rere a la ciudad de Concepción. Sin embargo, misteriosamente cuando la trasladaban en una carreta tirada por varias yuntas de bueyes, a poco andar no hubo fuerza que lograra hacerla avanzar. Pero el hecho más asombroso fue que cuando se decidió volverlas a su lugar, no se necesitó más que una sola yunta para hacerlo.
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